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Historia del paloteo

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Uno de los temas que han despertado más interés dentro de la antropología y el folklore de nuestros pueblos es el de las danzas de palos o paloteos. La existencia de este tipo de baile ritual se distribuye por un amplio espectro de países. Quizá sea Europa el continente que más arraigada tenga esta tradición, en la que España ocupa un puesto destacado por la variedad y riqueza regional que aporta.

El Paloteo consiste en una escenificación de una coreografía de baile corta en la que los danzantes golpean entre sí o con el danzante que tienen de frente unos palos cortos al ritmo de la música.

Estas pequeñas coreografías se llaman lazos y se van repitiendo generalmente de cuatro en cuatro: la primera frente al espectador, la segunda hacia la derecha, la tercera hacia atrás, la cuarta hacia la izquierda; a veces para rematar se efectúa una quinta de frente al espectador, aunque las hay muy variadas y no siempre siguen esta secuencia.

Etnógrafos e historiadores no se ponen de acuerdo sobre la procedencia de estas danzas. Según unos tiene en su origen un carácter religioso y se inician con las primeras procesiones del Corpus Christi, cuya festividad fue instituida por Urbano IV en 1264, viéndose posteriormente más arraigadas con la aparición y florecimiento de numerosas cofradías que introdujeron estas danzas en sus fiestas. Según otros, su origen es mucho más antiguo, se remonta a la llegada de los celtas a la Península y las asocian con sus bailes guerreros, manteniendo fuertes conexiones y similitudes con danzas de armas.

Pero la teoría más creíble es la que afirma que los paloteos son mucho más antiguos y se remontan a la civilización griega, asociándolas con unas danzas pírricas o de soldados bisoños (lo que a su vez justifica el que estas danzas las realicen siempre hombres).

Las melodías utilizadas para los paloteos proceden de danzas antiguas, cánticos religiosos, romances, música culta, etc. y, curiosamente, canciones variadas de la música moderna que, en el momento de crear el paloteo, se adaptara bien para la danza en cuestión. Dichas melodías son interpretadas por La Dulzaina y El Tamboril y el ritmo de los palos de los danzantes al entrechocarlos. La letra se solía adaptar a la música de una forma sencilla, bien porque ya la tuviera: romances, oraciones, canciones de moda, etc. o bien creándola a propósito. Bastaba con que rimara y marcara el ritmo de la melodía, pues su misión consistía básicamente en recordar las distintas partes del paloteo.

Cada paloteo es único con características de la zona, mezclando sus ancestrales raíces con los nuevos y frescos aires para dar lugar a tan peculiar baile.

Son muy diferentes las causas que han mantenido vivos estos grupos de danzantes, pero quizá la religiosa sea la más importante, aunque en su origen nada tuvieran que ver un hecho y otro.

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